El gobierno de IA empieza con un inventario de usos reales, no con una plantilla de cumplimiento. Identificamos quién utiliza cada sistema, qué datos intervienen, qué decisiones afecta y qué controles hacen falta. La revisión jurídica la hacen tus asesores, y la coordinamos cuando el caso lo requiere.
Piezas del trabajo
El alcance depende de los sistemas, del uso previsto y de los riesgos. Estas piezas se combinan en una propuesta concreta.
Inventario de sistemas, usos y proveedores
Mapa de datos, accesos y responsabilidades
Criterios de riesgo y revisión por caso
Pruebas de calidad, seguridad y sesgos pertinentes
Reglas de aprobación y registro de decisiones
Guías de uso y seguimiento para el equipo
De los usos dispersos a un criterio común
Inventariar
Reunimos los usos de IA que ya existen, incluso pruebas individuales, y anotamos finalidad, personas, proveedores, datos y efectos de cada salida. El inventario delimita lo que realmente hay que revisar.
Evaluar
Priorizamos según el uso y el posible impacto. Contrastamos documentación del proveedor, permisos, calidad de las salidas y necesidad de supervisión o evaluación especializada.
Acordar
Definimos qué usos se permiten, qué datos pueden tratarse y quién aprueba cambios o excepciones. Las decisiones se documentan para que puedan revisarse más adelante.
Revisar
Establecemos una cadencia para nuevas herramientas, incidencias, cambios normativos y resultados de las pruebas. La formación del equipo se centra en aplicar las pautas acordadas.
Un marco útil para tomar decisiones
Según el proyecto, se entrega un inventario de casos, responsables, criterios de evaluación, decisiones registradas y pautas para nuevas pruebas. Es la base documental sobre la que tu asesoría jurídica puede evaluar el cumplimiento.
Pide una reunión gratuita de 30 minutosPreguntas frecuentes
¿Todas las empresas tienen las mismas obligaciones por el AI Act?
No. Dependen de los sistemas usados, del papel de la empresa y del contexto. Antes de afirmar qué exige una norma a un caso concreto hay que revisar la versión oficial vigente, el proveedor, la finalidad y el riesgo. El servicio organiza esa información y coordina la revisión especializada cuando procede.
¿Podéis certificar que cumplimos el Reglamento europeo de IA?
La evaluación de cumplimiento corresponde a tu organización y a sus asesores jurídicos. Nosotros preparamos la base: inventario de usos, decisiones documentadas, controles y evidencias.
¿Por dónde empezar si el equipo ya usa ChatGPT u otras herramientas?
Por saber para qué se usan, con qué cuentas, qué datos se introducen y quién revisa las salidas. Es mejor acordar unas reglas practicables y una lista de usos prioritarios que publicar una política genérica desconectada del trabajo diario.
¿Cómo se relaciona esto con el RGPD?
Son marcos distintos que pueden afectar al mismo proyecto. Si el sistema trata datos personales hay que revisar base jurídica, proveedores, acceso, conservación y otras obligaciones de protección de datos. La evaluación concreta corresponde a las personas responsables y especialistas competentes.
¿Hace falta revisar también las herramientas del proveedor?
Sí. El uso real depende de condiciones del proveedor, ubicación y conservación de datos, controles de acceso, documentación y posibilidad de auditar resultados. La revisión se centra en las herramientas que intervienen en cada proceso.
¿Incluye formación al equipo?
Puede incluir pautas y talleres sobre los usos aprobados, revisión de respuestas y tratamiento de incidencias. El contenido se adapta a funciones y riesgos; una sesión aislada no sustituye las decisiones de gobierno ni el mantenimiento posterior.
¿Podemos empezar con un solo caso de IA?
Sí. Una revisión acotada permite probar el método y sus entregables antes de extenderlo. Elegimos un caso con responsable, datos disponibles y dudas concretas, y documentamos las decisiones para reutilizar el criterio en otros usos.
