Qué se utiliza
Identificamos las fuentes, los datos imprescindibles y las limitaciones de calidad. No todos los datos de una empresa tienen que entrar en una misma herramienta.
Las decisiones sobre datos, acceso, revisión y mantenimiento se definen para cada solución y se explican a quienes van a utilizarla.
Qué datos hacen falta, dónde estarán y cuánto tiempo se conservarán son decisiones de cada proyecto.
Quién puede ver, corregir, aprobar y administrar la solución.
Qué propuestas necesitan validación, cómo se tratan las excepciones y quién responde por la decisión.
Quién mantiene las integraciones, revisa incidencias y mide el uso tras la puesta en marcha.
Las herramientas y proveedores dependen del alcance. Antes de implantar, se documentan las partes que intervienen, las responsabilidades de cada una y la forma de revisar el funcionamiento.
Pide una reunión gratuita de 30 minutosLa confianza en un proyecto digital empieza por preguntas concretas. Qué datos entran, de dónde vienen, quién puede acceder, dónde se procesan y qué sucede si un resultado no es correcto. Esas respuestas cambian según la solución, el proveedor y el tipo de información; por eso se documentan para cada proyecto.
WTG puede proponer una web, una integración, una automatización o un uso de IA. El mismo principio se aplica en todos los casos: el cliente debe conocer el alcance de la solución y conservar la capacidad de revisarla, corregirla y decidir si continúa.
Identificamos las fuentes, los datos imprescindibles y las limitaciones de calidad. No todos los datos de una empresa tienen que entrar en una misma herramienta.
Definimos perfiles y permisos según las tareas. El acceso de quien construye, mantiene o revisa una solución debe estar acotado y poder retirarse.
Antes de implantar, revisamos qué servicio presta cada tercero, dónde procesa la información y qué obligaciones corresponden al cliente y al proveedor.
El sistema puede clasificar, resumir o proponer una respuesta dentro de un caso de uso definido.
Un error, una excepción o una baja confianza deben ser visibles para la persona responsable.
Se acuerda qué acciones puede ejecutar el sistema y cuáles requieren aprobación antes de afectar a una persona, cliente o proceso.
Cuando corresponde, dejamos constancia de la entrada, la revisión y la decisión para poder explicar lo ocurrido.

La entrega no termina cuando una pantalla funciona o un flujo responde. Hace falta saber quién recibe incidencias, cómo se corrige una salida, qué proveedor mantiene cada parte y qué cambios exigirían nuevas pruebas.
En los proyectos concretos acordamos el alcance del soporte y la documentación necesaria. También separamos lo que ya está validado de lo que conviene probar antes con usuarios y datos reales.
Cómo trabajamos